martes, 8 de noviembre de 2016

¿De verdad quiere que hablemos de la tricolor y la II República, alcalde Ribó?

Primero quitó las cruces de las capillas del cementerio y ahora pone un trapo con tres colores en el Ayuntamiento. El caso es insultar a los cristianos –con lo primero- y a los demócratas –con lo segundo-.
 


El alcalde Ribó –como los ediles podemitas de Zaragoza o Madrid o la filopodemita de Barcelona- confunden sus deseos con la realidad. Primero, creen que pueden ganar la Guerra Civil de 1936 con 80 años de retraso, lo cual es metafísicamente imposible.
Y segundo, creen que dando “Guerra”, cambiando placas de calles y exhibiendo símbolos pre-constitucionales, como cierto trapo tricolor, van a solucionar la pésima administración de sus municipios, en los que se acumulan la basura y el paro. Lo cual es metafísicamente imposible.

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